domingo, 16 de noviembre de 2014

ORIENTACIONES PARA EL AULA ANTE PROBLEMAS EMOCIONALES

Tomado de www.inffant.com

La regulación de la acción y de la emoción es lo que está más afectado en los sujetos con TDAH y lo que genera en realidad la principal causa de disfuncionalidad.
Se trata de una alteración de los procesos implicados en la regulación emocional:
  • Velocidad de procesamiento, significa que ha de invertir más tiempo para la realización de cualquier operación mental. En ello está implicado la sustancia blanca.
  • Memoria de trabajo, es la habilidad para retener en la mente aquella información necesaria para guiar las acciones de la persona, al momento o más adelante
  • El acceso a la memoria, esto es la capacidad del cortex prefrontal en buscar elementos que se pueden parecer a un estímulo dado.
  • Inhibición, es la interferencia o prevención de una respuesta conductual o verbal aun cuando el estímulo para esa respuesta esté presente
  • Flexibilidad cognitiva, son las funciones mentales para adoptar estrategias cambiantes o modificar el punto de vista, especialmente implicadas en la resolución de problemas.
  • Multitarea. (Branching), se entiende como que hay un tronco principal y se puede hacer otras actividades pero volvemos al tronco principal continuamente que es el que rige la actividad; es decir, poder hacer una tarea diferente durante unos minutos y poder volver a la tarea principal. Este proceso es un buen predictor a la hora de observar al niño en su vida cotidiana.
  • Cognición social, esto hace referencia a los conocimientos que tenemos las personas sobre los seres humanos y sus actividades y a los procesos mediante los cuales adquirimos y utilizamos esa información.
A partir de esto, podemos establecer las siguientes estrategias:

AUTOESTIMA

Explicarle al niño/a que sus dificultades son de concentración, lo cual no significa que tenga menos capacidad intelectual o que tenga alguna “enfermedad”. Sería necesario agregar a esta explicación, la reafirmación hacia el niño/a de que todos somos diferentes.

Asimismo es importante, identificar, reconocer y validar sus intereses y fortalezas tanto en público como en privado y ofrecerle todas las oportunidades para mostrar sus habilidades frente a sus pares y a los adultos. También tener presente que, en muchas ocasiones, las conductas disruptivas los llevan a ser excluidos de actividades recreativas, culturales, que son justamente las instancias donde pueden mostrar sus habilidades, mejorar la percepción de si mismos y motivarse por participar de mejor forma en el resto de las actividades.

La organización del centro educativo, sus normas y las actividades, deben considerar las necesidades de movimiento de los niños y niñas con hiperactividad.
El movimiento constante es una de las conductas más persistentes, y no siempre es manejable por el niño o la niña. No considerar esto en la planificación de la actividad puede ocasionar que el grupo completo pierda la concentración y el adulto, la paciencia.
Por ejemplo, si se utiliza un sistema de fichas o refuerzos por conductas, se debe considerar que las exigencias para los niños con TDAH deberán ser distintas. Si se utiliza como símbolo una “cara triste roja” cada vez que los niños o niñas no respetan su turno o se desplazan por la sala durante una actividad, los niños/as con más dificultades en este ámbito, tendrán rápidamente muchas “caritas tristes rojas” que sólo los desmotivarán. Sería más conveniente reforzar en cambio, con una “carita alegre verde” cada vez que logra mantenerse en su sitio o no deambular por la sala en un corto período, esto no sólo aumentará la motivación del niño o niña por lograr la conducta, sino también le dará la noción de lo que se espera de él/ella y de su capacidad de aportar para lograrlo.

Entonces, se torna necesario planificar alternativas que refuercen los avances y logros de los niños/as; que permitan capitalizar sus fortalezas, que consideren sus diferentes estilos de aprendizaje y que permitan flexibilizar la manera de trabajar de acuerdo con éstos diferentes estilos de aprendizaje de los aprendices: visuales, auditivos y kinestésicos.
Un niño o niña que realiza dibujos o rayas mientras la educadora relata un cuento o explica algún tema, puede estar escuchando cada palabra, la actividad motora que el dibujar le posibilita, puede ser justamente lo que le permite poner atención.
Enseñar individualmente a alumnado conTDAH requiere saber acerca de cómo piensan, cómo procesan la información y que actividades les resultan motivadoras. Por lo general, los niños y niñas que presentan NEE asociadas a problemas de atención, impulsividad e hiperactividad, suelen aprender muy bien a través de estímulos visuales, en contacto con la naturaleza, a través de las nuevas tecnologías, por esto es conveniente incorporar imágenes para trabajar ideas complejas y/o abstractas que les resulten más difíciles de comprender.

Orientar de manera explícita la atención hacia el problema o tarea que se le plantea. Resulta central acercarse al niño o niña y comprobar que comprendió la actividad solicitada. Si no tiene claridad en el punto de partida y hacia donde debe ir, no tendrá ninguna posibilidad de regular su comportamiento hacia la actividad requerida.

Ayudarle a descubrir y seleccionar la información relevante, ayudarle a organizarla y sistematizarla. Las dificultades para mantener la atención le dificultan realizar esta discriminación, por esto, se debe contar con indicadores específicos que le permitan hacerlo. Por ejemplo, subrayar, marcar con colores diferentes, entregar imágenes, etc.

Entregarle las instrucciones en forma parcelada, marcando de alguna forma los pasos de la tarea. Esto es central, ya que como se ha visto si pierde “el camino”, dirige su atención y su conducta a cualquier otra cosa, perdiendo la motivación por la tarea. Recuerde que la motivación es un factor determinante para ellos y ellas. Establecer rutinas de trabajo claras y reforzarlas a través de juegos e imágenes.

No proponer actividades con tiempo límite dado que aumentarán su impulsividad y desorganización. Cuando se realizan actividades que requieren tranquilidad se sugiere acordar previamente con los niños y niñas los momentos en que se pueden desplazar.

Implementar estrategias de apoyo desde los primeros años para evitar “vacíos”de aprendizaje. En múltiples ocasiones y por las dificultades que tienen para procesar la información, no alcanzan a retener y apropiarse de alguna información. Es importante ayudar a compensarla con información complementaria en otro momento y/o solicitando la colaboración específica de los padres cuando esto es factible. Por ejemplo: disponer de fichas sencillas con los conceptos y aprendizajes esenciales para ser trabajados de manera complementaria en el hogar. Acordar con los padres una ruta de trabajo didáctica, con metas a corto plazo que se vayan realizando y monitoreando de manera sistemática.

Definir las normas de manera participativa. Esto implica que hay ciertas normas o principios para comportarse que la educadora plantea como relevantes, las cuales deben ser explicitadas con ellos y ellas en un diálogo personal y luego ser comentadas, evaluadas y modificadas regularmente de acuerdo al desarrollo, avances y/o retrocesos en su comportamiento.

Recordar que las normas son un medio para propiciar un ambiente adecuado para el aprendizaje y la convivencia de todos y de todas. Cada grupo curso, cada aula, tiene características específicas que estarán dadas por el número de niños(as), sus características personales, las características de la(s) educadoras y/o educadores, los espacios disponibles, etc. Es en función de todo esto que se deben pensar las normas básicas que permitirán el aprendizaje y bienestar de todos. Una regla de conducta que en un aula puede resultar imprescindible por la falta de espacio por ejemplo, en otra aula más espaciosa puede no ser tan relevante.

MOTIVACIÓN

Romper con la monotonía. (Combinar la explicación con referentes visuales y manipulativos) . Procurar que los tiempos de explicación no excedan los 10 minutos sin haber realizado una pausa o cambio de actividad.


Reafirmar y premiar conductas adecuadas.


Transmitirle el concepto de “ganar doble”: terminar una tarea ya es ganar, pero además, se le recompensará por haber tenido la conducta adecuada.


Hacerle comentarios a menudo sobre que está haciendo (“así vas muy bien”,“ estás teniendo un error”, etc.). Es conveniente elogiar al niño cuando está concentrado.

DEPRESIÓN

El tratamiento para la depresión suele ser farmacológico seguido de una terapia cognitivo-conductual, por ello ante la sospecha es importante ponerse en contacto con el especialista medico que será él que establezca las pautas de actuación necesarias para su tratamiento.

ANSIEDAD

Detectar el foco/causa por el que puede llegar la ansiedad, e intentar hacer comprender al niño qué le sucede, ayudarle a poner nombre a sus sensaciones, a “normalizarlas”, ya que es el miedo a padecerlas, lo que a su vez puede incrementar el malestar.

También es importante ayudarle a detectar sus pensamientos y a desmontarlos, entendiendo su irracionalidad, su negatividad, para que así les resulte más fácil enfrentarse a sus temores.

Motivarle para que vaya participando de aquellas situaciones que le causan malestar, sin protegerle demasiado.

FUENTES:



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